Lecciones Aprendidas en El Cruce: Consejos para Corredores de Montaña
- Francis Pardo

- 13 ene
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 17 feb

El Cruce es una carrera de montaña de 100 kilómetros que se corre en tres etapas en la Patagonia argentina. Son tres días en los que corres mientras la organización se ocupa de la logística: campamentos, comida, recuperación e incluso parte del equipamiento. Tuve la oportunidad de correrla en 2013, en un recorrido espectacular que me llevó desde Pucón en Chile hasta San Martín de los Andes en Argentina. En esta versión 2025, todo el recorrido fue alrededor de Villa La Angostura, en Argentina.
Una carrera de esta magnitud deja muchas lecciones útiles para cualquier carrera de montaña, no solo para esta en particular. Aquí te las dejo:
Constancia en el Entrenamiento
Lo digo siempre: ningún ciclo de entrenamiento es perfecto. Aunque este ciclo fue muy bueno, por diferentes circunstancias tuve que cambiar algunos entrenamientos o simplemente no pude hacer lo que tenía programado. Lo importante es adaptarse y hacer el mejor entrenamiento posible. Correr, aunque sea 30 minutos, o hacer un entrenamiento en simulador o una sesión de fortalecimiento en casa siempre será mejor que quedarse quieto cuando las circunstancias lo obligan.
Alimentación Adecuada
Cada día era de un poco más de 30 kilómetros, lo que me tomó alrededor de 4 horas por etapa. Para mantener un buen rendimiento y evitar encontrarme con el "muro", mi objetivo era consumir por lo menos 60 gramos de carbohidratos por hora. Para lograrlo, llevé gomas, geles y tomé como extra la comida en puestos de avituallamiento. Me sentí muy bien en energía durante todo el recorrido y nunca tuve molestias estomacales.
Además, era vital empezar el día con un buen desayuno, que no fuese demasiado pesado, y comer suficientes carbohidratos y proteínas (pasta y carne) al terminar cada jornada. ¡La carne argentina y el asado que llevó la organización fue la proteína perfecta!
Equipamiento Esencial
La carrera tiene una lista de equipo obligatorio. Aunque algunas cosas parezcan innecesarias, las condiciones de la carrera las justifican, como el polar, la capa base o la chaqueta impermeable. Hubo varios puntos durante la carrera en los que sin estos implementos la hubiese pasado muy mal. Además, en la revisión de equipo en la meta de cada etapa, hubiese tenido una penalización de tiempo de no cargarlos.
Por otro lado, hay elementos que no son obligatorios, pero que son deseables para tener una mejor experiencia en la carrera:
Polainas: Me salvaron en muchos tramos donde la tierra me hubiera obligado a parar constantemente para limpiar mis zapatos por dentro.
Bastones: Una carrera como El Cruce siempre tiene subidas largas, por lo que sabía que los bastones serían de gran ayuda para distribuir la carga. Una de las claves del éxito en el uso de bastones es estar cómodo con ellos y entrenar su uso para que no se vuelvan un estorbo el día de carrera.
Gafas de sol: No eran solo para verme bien. Aparte de protegerme del sol, fueron muy útiles para proteger mis ojos del viento y la arena en varios cerros.
Estrategia de Carrera
Para una carrera por etapas, la estrategia era empezar el primer día corriendo cómodo y aumentar el esfuerzo en el segundo y tercer día. Tal como si fuese una carrera de 100 km de una sola etapa, la carrera se hace de menos a más.
Manejar los imprevistos de carrera me ayudó a no perder tiempo. En la etapa 2, me empezaron a aparecer ampollas, así que en el primer puesto de avituallamiento (oasis, como lo llaman en Argentina), tomé el tiempo para quitarme los zapatos y medias, y aplicar vaselina en los puntos donde sentía que se iban a formar las ampollas. Esto evitó que el problema se agrandara y tuviera que bajar el paso más adelante. O peor, tener que caminar cojeando hasta el fin de cada etapa.
Recuperación y Tapering
Lo primero es la recuperación o el tapering antes de la carrera. Con un entrenamiento relativamente bueno, podía confiar en los kilómetros acumulados para hacer una buena carrera, sin desgastarme los días o semanas previas a la competencia.
Una buena recuperación después de las etapas 1 y 2 fue clave. Me di un baño en agua fría en el lago, disfruté de buena comida y descansé mucho. Tengo que admitir que la primera noche no dormí muy bien por el frío y pensé que esto me iba a jugar en contra en la segunda etapa, pero no fue así. En la segunda noche, me protegí mejor del frío y pude descansar mucho mejor.
Reflexiones Finales
Como siempre, habrá aprendizajes y cosas para mejorar en cada carrera. Sin embargo, el resultado y las sensaciones de la carrera me dejan muy satisfecho. Espero que estos consejos sean de utilidad para quien vaya a enfrentar esta carrera o alguna otra ultramaratón.
Recuerda que cada experiencia cuenta. La próxima vez que te enfrentes a un desafío, ten en cuenta estas lecciones. La preparación adecuada y la mentalidad correcta son fundamentales para alcanzar tus metas. ¡Nos vemos en la próxima carrera!


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