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Cinco lecciones que me dejó El Cruce 2025

  • Foto del escritor: Francis Pardo
    Francis Pardo
  • 13 ene
  • 3 Min. de lectura

El Cruce Saucony
Llegada del día 2 en El Cruce

El Cruce es una carrera de montaña de 100 kilómetros que se corre en tres etapas en la Patagonia argentina. Son tres días en los que corres mientras la organización se ocupa de la logística: campamentos, comida, recuperación e incluso parte del equipamiento. Tuve la oportunidad de correrla en el 2013, en un recorrido espectacular que me llevó desde Pucón en Chile hasta San Martín de los Andes en Argentina. En esta versión 2025 todo el recorrido fue alrededor de Villa La Angostura, en Argentina.


Una carrera de esta magnitud deja muchas lecciones que son útiles para cualquier carrera de montaña, no sólo para esta en partícular. Aquí te las dejo:


  1. Constancia en el entrenamiento: lo digo siempre. Ningún ciclo de entrenamiento es perfecto. Aunque este ciclo fue muy bueno, por diferentes circunstancias tuve que cambiar algunos entrenamientos o simplemente no pude hacer el entrenamiento que tenía programado. Lo importante es poder adaptarse y hacer el mejor entrenamiento posible. Correr así sea 30 minutos o hacer un entrenamiento en simulador o hacer una sesión de fortalecimiento en casa siempre serán mejor que quedarse quieto cuando las circunstancias lo obligan.

  2. Alimentación: Cada día era de un un poco más de 30 kilómetros, lo que me tomó alrededor de 4 horas por etapa. Para mantener un buen rendimiento y evitar encontrarme con el "muro" mi objetivo era consumir por lo menos 60 gramos de carbohidratos / hora. Para lograrlo, llevé gomas, geles y tomé como extra la comida en puestos de avituallamiento. Me sentí muy bien en energía durante todo el recorrido y nunca tuve molestias estomacales. Aparte de esto, era vital empezar el día con un buen desayuno, que no fuese demasiado pesado y comer suficientes carbohidratos y proteína (pasta y carne) al terminar cada jornada. ¡La carne argentina y el asado que llevó la organización fue la proteína perfecta!

  3. Equipamiento: la carrera tiene una lista de equipo obligatorio. Aunque algunas cosas parecerían innecesarias, las condiciones de la carrera las justifican, como el polar, la capa base o la chaqueta impermeable. Hubo varios puntos durante la carrera en los que sin estos implementos la hubiese pasado muy mal. Además, en la revisión de equipo en la meta de cada etapa hubiese tenido una penalización de tiempo de no cargarlos. Por otro lado, hay elementos que no son obligatorios pero que si es deseable llevarlos para tener una mejor experiencia en la carrera.

    1. Polainas: me salvaron en muchos tramos donde la tierra me hubiera obligado a parar constantemente para limpiar mis zapatos por dentro.

    2. Bastones: una carrera como El Cruce siempre tiene subidas largas, por lo que sabía que los bastones serían de gran ayuda para distribuir la carga. Una de las claves del éxito en el uso de bastones es estar cómodo con ellos y entrenar su uso para que no se vuelvan un estorbo el día de carrera.

    3. Gafas de sol: no eran sólo para verme bien. Aparte de protegerme del sol, fueron muy útiles para proteger mis ojos del viento y la arena en varios cerros.

  4. Gestión de carrera: para una carrera por etapas, la estrategia era empezar el primer día corriendo cómodo y subir el esfuerzo en el segundo y tercer día. Tal como si fuese una carrera de 100 km de una sola etapa, la carrera se hace de menos a más. Por otro lado, manejar los imprevistos de carrera me ayudó a no perder tiempo: en la etapa 2 me empezaron a aparecer ampollas, así que en el primer puesto de avituallamiento (oasis, como lo llaman en Argentina) tomé el tiempo para quitarme los zapatos, medias y aplicar vaselina en los puntos donde sentía que se iban a formar las ampollas. Esto evitó que el problema se agrandara y tuviera que bajar el paso mas adelante. O peor, tener que caminar cojeando hasta el fin de cada etapa.

  5. Recuperación: lo primero es la recuperación o el tapering antes de la carrera. Con un entrenamiento relativamente bueno, podía confiar en los kilómetros acumulados para hacer una buena carrera, sin desgastarme los días o semanas previas a la carrera. Por otro lado, una buena recuperación después de las etapas 1 y 2 con un baño en agua fría en el lago, buena comida y mucho descanso. Tengo que admitir que la primera noche no dormí muy bien por el frío y pensé que esto me iba a jugar en contra en la segunda etapa, pero no fue así. No obstante, en la segunda noche me protegí mejor del frío y pude descansar mucho mejor.


Como siempre, habrá aprendizajes y cosas para mejorar en cada carrera, pero el resultado y las sensaciones de la carrera me dejan muy satisfecho. Espero que estos consejos sean de utilidad para quien vaya a enfrentar esta carrera o alguna otra ultramaratón.

 
 
 

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