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  • Francis Pardo

¿Quién asume los riesgos?

La tragedia de la ultramaratón de 100 km en China el pasado mes de mayo tomó al mundo del atletismo y de los ultramaratones por sorpresa y desde entonces hemos empezado a conocer información de lo ocurrido. Lo ocurrido en esta tragedia debe llevar a una reflexión por todos los que participamos en este tipo de eventos: corredores, organizadores y autoridades locales.


La ultramaratón de 100 kilómetros estaba organizada en la región de Gansu al norte de China, en una región montañosa y expuesta. El evento inició el sábado 22 de mayo a las 9 AM, con un clima levemente frío. Hacia la 1 PM el clima empezó a empeorar y llegó la lluvia con granizo y fuertes vendavales, que persistieron hasta aproximadamente las 5 PM. En este lapso, la mayoría de corredores se encontraban entre el kilómetro 21 y el 30, en una sección que incluía un ascenso de 1,000 metros que ocasionalmente requería el uso de las manos para poder ascender. Cuando los corredores encontraron un clima tan deteriorado, algunos decidieron dar la vuelta y regresar, mientras que otros lograron resguardarse. Entre ellos lograron ayudarse para llegar a un sitio seguro; sin embargo algunos sufrieron algunas caídas por los fuertes vientos. Según algunos relatos, el viento era tan fuerte que era imposible caminar o mantenerse de pie.


Algunos corredores, seis en total, tuvieron la suerte de ser rescatados por un pastor que previamente había guardado raciones de comida en una cueva, en caso de que tuviese que resguardarse allí. Uno de los corredores rescatados, quien corría entre los líderes de la carrera, escribió en sus redes sociales como encontró el fuerte clima, usó el botón de emergencia en su GPS y se desmayó. Cuando se despertó, estaba en la cueva tras haber sido rescatado por este pastor. Los rescatistas llegaron a la cueva alrededor de las 11 PM.


Cuando terminó la operación de rescate, que empleó a unos 1,200 rescatistas y drones con sensores térmicos, las noticias fueron absolutamente terribles. 21 corredores murieron y 8 resultaron heridos o lesionados pero lograron recuperarse. La noticia no sólo se difundió rápidamente entre los medios dedicados al atletismo, sino entre los principales medios a nivel mundial.


La preparación lo es todo. Según la organización de la carrera, este era el equipo obligatorio previo a la salida:

  • Dorsal y chip de la carrera

  • Dispositivo GPS con la ruta de la carrera en archivo GPX

  • Linterna frontal

  • Reserva de agua de mínimo 1 litro

  • Silbato

  • Manta térmica

  • Teléfono celular

Adicionalmente, se recomendaron, aunque no eran obligatorios los siguientes elementos:

  • Bebidas con electrolitos, agua y alimentos energéticos

  • Gorra y gafas para el sol

  • Vaselina

  • Buff

  • Bastones

  • Chaqueta

  • Kit de primeros auxilios

Lo primero que todos debemos tener presente, tanto organizadores como autoridades locales y obviamente los corredores, es que una carrera de montaña, así no sea una ultramaratón, implica unos riesgos significativos que no se pueden ignorar y se deben observar desde la preparación. Los organizadores son los primeros que deben informar de la manera mas explícita posible sobre el terreno y el clima que pueden esperar los corredores. Si bien hay predicciones climáticas con unos días de anticipación, no hay que confiarse; el clima en la montaña puede cambiar en cuestión de horas o incluso minutos. A pesar de lo que informa la organización de la carrera, ¿cuántos corredores se han preocupado por prepararse para un escenario extremo en donde las condiciones cambien de un momento a otro, tal como ocurrió en la carrera en China? ¿Somos realmente conscientes de que la mayor parte de estas carreras toman lugar en áreas remotas donde probablemente no hay señal de celular y pueden pasar horas antes de que alguien se dé cuenta que un corredor necesita ayuda?


Hoy en día la mayoría de carreras exigen llevar una manta térmica como parte del material obligatorio. Pero donde fallan muchas veces los organizadores es en verificar que todos los atletas tengan ese material obligatorio. El problema se complica cuando muchos corredores, que creen que llevar este material obligatorio los hará mas lentos por el peso adicional, lo presentan si llega a haber una verificación antes de la carrera pero lo dejan al momento de salir. Probablemente es imposible hacer una verificación uno a uno en la línea de salida, esto no sería para nada práctico. Pero creo que los organizadores deben hacer un mayor esfuerzo para hacer chequeos aleatorios antes de que cada corredor entre al corral de salida y tener otros chequeos aleatorios durante el recorrido y en la meta y sancionar efectivamente a quienes no cargan el mínimo exigido. Los corredores debemos saber que el material mínimo obligatorio no se lleva para tener que usarlo durante la carrera; se lleva para poder acudir a él en caso de una situación extrema. Si algo sale mal o llega a ocurrir algo inesperado, probablemente será el corredor quien primero tendrá que atender la emergencia; la ayuda de la organización, de otros corredores o de un habitante en una zona remota puede estar a horas.


El caso de la ultra en China llama la atención sobre un aspecto: un paso difícil, en ese caso un ascenso, que fue donde se encontraron las condiciones mas adversas. En una sección de este tipo, donde la probabilidad de una emergencia es mayor, las organizaciones deben prever tener una o varias personas con conocimiento para atender emergencias, con radios y teléfono celular para pedir ayuda cuando sea necesario y con equipo y suministros para proporcionar ayuda. Los sitios mas remotos deben tener un plan de evacuación para poder sacar rápidamente a quien así lo requiera por una emergencia médica. Hay que tener en cuenta que muchas veces no se requiere la evacuación de una única persona, sino que puede ser necesario evacuar a varias al mismo tiempo, por lo que el plan de evacuación debe contemplar este tipo de eventualidades.


La preparación que requiere la organización de una carrera de montaña es significativa y por condiciones como la longitud de la carrera, la distancia a un centro urbano, la cantidad de corredores y muchos otros factores, tiene un costo que se verá reflejado en el valor de la inscripción de la carrera. Ese valor de inscripción debe reflejar que hay una preparación adecuada para cualquier eventualidad o situación extrema que se pueda presentar. Carreras como El Cruce o Ultra Trail Du Mont-Blanc tienen un costo de inscripción de cientos de dólares, pero que se ven bien invertidos con la cantidad de ayudas a los corredores antes, durante y al finalizar el recorrido. Incluso cuentan con helicópteros en caso que se lo requiera una evacuación de emergencia.


Esto no quiere decir que todas las carreras de montaña deben tener un helicóptero disponible en todo momento. Cada carrera es diferente y las condiciones varían en función de muchos factores. Incluso la misma carrera con el mismo recorrido puede variar significativamente de un año a otro. Pero sí debe haber un llamado de atención para hacer una planeación y un análisis de riesgos mas exhaustivo con planes de contingencia para diferentes escenarios. Cada persona en la organización debe tener claridad en sus responsabilidades y en la manera de actuar ante diferentes tipos de eventualidades.


Si bien una gran parte de la responsabilidad recae sobre los organizadores, los corredores también debemos asumir nuestra parte antes de participar en este tipo de eventos. Lo primero es preguntarnos si estamos preparados físicamente para afrontar el reto de una carrera de montaña y si tenemos el conocimiento de las condiciones que podemos esperar y qué hacer en caso de una emergencia. No podemos dejar de lado la responsabilidad que tenemos de llevar el material mínimo obligatorio y de actuar de manera prudente ante situaciones fuera de lo común. Hay que recordar que aunque le damos mucha importancia a la competencia y a los buenos resultados, lo primero es cuidar la seguridad propia y la de otros competidores. Por eso, elementos tan sencillos como una manta térmica o un silbato pueden resultar salvando la vida de una persona.


Este trágico evento debe obligarnos a tomar un momento de pausa para evaluar los riesgos en las carreras de montaña, sin importar la distancia. Una ultramaratón supone que estamos expuestos a esos riesgos durante mucho mas tiempo que las carreras mas cortas, lo que sumado al cansancio y al desgaste mental aumenta los factores de riesgo. Es un momento para evaluar si la preparación en todos los frentes y de todos los que intervienen es la adecuada y ojalá nunca se registre una noticia tan mala como la ocurrida en mayo e China.

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